Cada lunes por la mañana uno de los primeros mails que recibo es el que nos envía el CEO de Grupo Intercom, Antonio Barros, donde nos comparte un fragmento interesante de algún libro que ha leído.

Particularmente es una acción que me agrada mucho, y por la cual he comprado varios libros que no tenía en mente (Editoriales: pueden empezar a enviarles ejemplares de todos sus lanzamientos jaja).

Esta semana, el que nos llegó me pareció muy aplicable a varias personas que conozco y que tuve la suerte de tener como jefes o compañeros de trabajo. Pero de mi estadía en España,  tengo que resaltar al profesional que más admiro: el Sr. Nicolás Alfin quien es un ejemplo práctico de alguien que cumple con todos los rasgos de un “talking manager” que nos describe en su libro Álvaro González-Alorda:

        Si tuviera que elegir una capacidad que sintetice cómo es un directivo que sabe liderar personas a través de conversaciones, me quedaría con la que mencioné en el capítulo 2: un Talking Manager es capaz de conquistar el entusiasmo de su equipo. En otras palabras, sus conversaciones son de largo alcance porque inspiran

a hacer las cosas mejor y también a ser mejor.

        Así queda el retrato del Talking Manager:

• Conoce bien a las personas con las que trabaja y les tiene afecto.

• Dedica tiempo a conversar con las personas de su equipo, tanto en contextos formales como en contextos informales.

• No improvisa las conversaciones importantes. Las prepara. Es empático y capta el estado de ánimo de su interlocutor.

• Tiene más preguntas que respuestas y, en sus conversaciones, pasa más tiempo escuchando que hablando. Deja que los demás terminen de hablar para tomar la palabra.

• Es prudente en sus afirmaciones y no tiene siempre una respuesta para todo. Sabe decir «no lo sé».

• Pide la opinión a su equipo antes de decidir. Y la tiene en cuenta.

• Escucha con los cinco sentidos y, mientras tanto, no hace multitarea (escribir e-mails, mirar la pantalla…), incluso cuando habla por teléfono.

• No se pronuncia inmediatamente ante cualquier controversia.

• No toma decisiones importantes «en caliente». Se da un tiempo razonable para reflexionar, pero luego decide con firmeza.

• Es flexible y cede. No pretende salirse con la suya, sino más bien «salirse con la nuestra».

• Habla con franqueza, mirando a los ojos.

• Pide feedback a su equipo sobre cómo puede mejorar. Y lo pone en práctica.

• Sabe manejarse en el terreno de las discrepancias profesionales, sin convertirlas en personales.

• Asume los errores y trata de aprender de ellos.

• No habla mal de nadie nunca, ni siquiera interiormente.

• Cuando le toca pronunciarse sobre otra persona, lo hace con respeto y ecuanimidad, sin dejarse llevar por antipatías.

• No saca el hacha para «cortar por lo sano» cuando tiene un conflicto con alguien de su equipo, sino que trata de resolverlo.

• Sabe pedir disculpas y aceptarlas.

• Acepta el reto de trabajar con personas que tienen una personalidad distinta y que, de modo espontáneo, no simpatizan con la suya.

• Confía en los demás y delega. No decide sobre temas que deberían decidir sus colaboradores.

• Cuando se le «escala» un conflicto entre dos personas de su equipo, no se erige en juez para decidir la solución, sino que les ayuda a que la encuentren ellos mismos.

• Tiende puentes entre posturas enfrentadas. Se centra en lo que une, no en lo que separa.

• Comparte la información y comunica las decisiones.

• Dice siempre la verdad. Y si no debe decirla, permanece en silencio.

• Está presente, sale del despacho y se interesa por el trabajo de las personas de su equipo.

• Cuando corrige lo hace sin humillar y su tono anima a la otra persona a mejorar.

• Es receptivo ante propuestas de mejora o ante nuevas maneras de hacer las cosas. Se siente cómodo con la discrepancia.

• Responde a los e-mails en los que las personas de su equipo le plantean dudas o consultas. Evita el «silencio administrativo».

• Afronta las conversaciones difíciles cara a cara, en vez de eludirlas enviando e-mails

        En pocas palabras, el Talking Manager, en su trabajo de dirigir a personas, logra crecer haciendo crecer a las personas de su equipo, tanto profesional como personalmente.

Stop & Think:

¿Cuáles de estos rasgos tienes y no te gustaría tener? ¿Cuáles de estos rasgos te gustaría tener y no tienes? ¿Y qué hábitos concretos estás dispuesto a cambiar para lograrlo?

No dejes de comprarte el libro: www.thetalkingmanager.com